
No hay forma de que te entre en la cabeza. Sigues pensando, creyendo, que estos TRES DIAS no son el final.
Te quieres perpetuar en lo infinito. Eres, más por condición social que individual “creyente”.
Crees, tienes fe, que después de estos TRES DÍAS vendrá el juez que, por fin, te tendrá en cuenta.
Alimentas tu ego pensando que algo o alguien tendrá en cuenta (ya era hora !!!) tus acciones de estos TRES DÍAS y en consecuencia te perpetuará en lo infinito para bien o para mal, cielo, infierno, nirvana, etc., etc.
No está mal perder el tiempo de los TRES DÍAS pensado en lo que será de todos nosotros cuando acabe esta infinitésima parte de la vida del universo.
Pero no deberías perder de vista la sabiduría popular:
“que me quiten lo bailao”.
Personalmente creo que, una vez acaben los TRES DÍAS, no seré más que un incordio para los que sigan aquí.
Es probable que mis amigos, los que me dieron amor en lo personal o reconocimiento en lo social, alguna vez se acuerden de mi presencia, por mis actos o mi disposición ante cualquier cosa. También es muy probable que mis enemigos, los que no me dieron amor ni reconocimiento, suspiren aliviados por no tener que enfrentarse de nuevo a mi presencia. Pero para ellos dejo la funesta herencia de no llegar a saber nunca si me odiaron lo suficiente, o si llegaron a vencerme o convencerme en alguna ocasión. Que liviana es la vida. Tanto derroche de energía para ningún resultado claro.
Perder el tiempo en creencias parece el deporte planetario. Toca lo que ves, o mejor aún, empieza a ACARICIAR lo que ves y a valorar lo finito de los TRES DÍAS. Tres, ni dos ni cinco mil.
Desparrama tu amor por los que te rodean y deja de procurarte un incierto juicio perpetuador en lo infinito.
Te quieres perpetuar en lo infinito. Eres, más por condición social que individual “creyente”.
Crees, tienes fe, que después de estos TRES DÍAS vendrá el juez que, por fin, te tendrá en cuenta.
Alimentas tu ego pensando que algo o alguien tendrá en cuenta (ya era hora !!!) tus acciones de estos TRES DÍAS y en consecuencia te perpetuará en lo infinito para bien o para mal, cielo, infierno, nirvana, etc., etc.
No está mal perder el tiempo de los TRES DÍAS pensado en lo que será de todos nosotros cuando acabe esta infinitésima parte de la vida del universo.
Pero no deberías perder de vista la sabiduría popular:
“que me quiten lo bailao”.
Personalmente creo que, una vez acaben los TRES DÍAS, no seré más que un incordio para los que sigan aquí.
Es probable que mis amigos, los que me dieron amor en lo personal o reconocimiento en lo social, alguna vez se acuerden de mi presencia, por mis actos o mi disposición ante cualquier cosa. También es muy probable que mis enemigos, los que no me dieron amor ni reconocimiento, suspiren aliviados por no tener que enfrentarse de nuevo a mi presencia. Pero para ellos dejo la funesta herencia de no llegar a saber nunca si me odiaron lo suficiente, o si llegaron a vencerme o convencerme en alguna ocasión. Que liviana es la vida. Tanto derroche de energía para ningún resultado claro.
Perder el tiempo en creencias parece el deporte planetario. Toca lo que ves, o mejor aún, empieza a ACARICIAR lo que ves y a valorar lo finito de los TRES DÍAS. Tres, ni dos ni cinco mil.
Desparrama tu amor por los que te rodean y deja de procurarte un incierto juicio perpetuador en lo infinito.
1 comentario:
Hello. This post is likeable, and your blog is very interesting, congratulations :-). I will add in my blogroll =). If possible gives a last there on my blog, it is about the Dieta, I hope you enjoy. The address is http://dieta-brasil.blogspot.com. A hug.
Publicar un comentario